domingo, 17 de marzo de 2013

5to reporte de lectura


María conoció a Ralf Hart (pintor), un hombre de aproximadamente 30 años, él la miro y le dijo que ella tenía luz, ella a su vez permanecía observando la agilidad y la rapidez con que él hacia su trabajo, comenzaron a intercambiar palabras conforme transcurría el tiempo, se comenzaron a conocer hasta que decidieron salir y caminar por el Camino de Santiago.

En el recorrido ella pregunto que si lo habían hecho sufrir las mujeres, el respondió que en sus dos matrimonios, había sido traicionado a su vez también el traiciono como cualquier pareja; pero después de bastante tiempo ya no me intereso el sexo.

Ahora ella exponía su vida en tres tipos de mujeres, dependiendo quien la busque: la niña ingenua, que mira al hombre con admiración y finge estar impresionada con sus historias de poder y gloria. La mujer fatal, que  ataca a aquellos que se sienten más inseguros, hacer que se sientan más cómodos y que no se preocupen de nada más. Y finalmente la madre comprensiva que cuida de los que necesitan consejo y escucha. Ella dijo:¿ a cuál quieres conocer?
Sabía que se estaba arriesgando mucho en decir su vida  pero, que era mejor vivir o fingir lo que ha vivido.

Así fue como ella tuvo el valor de decir a que se dedicaba y donde trabajaba, ambos estaban consientes de lo que sentían. Y así fue como paso un día feliz.

Para su sorpresa cuando ella llego a trabajar, el estaba allí, esperando; aquel hombre que en la tarde parecía tan seguro de sí mismo, que manejaba bien el pincel, entre otras cosas más, ahora se mostraba con fragilidad, y que había entrado al lugar equivocado y así fue como el encanto de la tarde desapareció.

El trato de invitarle una copa pero ella no acepto. Pues estaba atemorizada, empezó a notar que su autocontrol, la presión, le daban señales de explotar.
La pasión hace que uno deje de comer, de dormir, de trabajar de estar en paz.

Pasaron los días y al tercer día, el volvió, esta vez llego  más tarde, esta vez ella respondería a la invitación y alejo a su cliente que tenia, para estar con Ralf. Esa noche seria la madre comprensiva con él.

El termino llevándola a su casa y pagando lo de tres clientes por ella, pasaron un momento agradable enfrente de su chimenea, compartieron un bolígrafo y un vagón, pasaron un momento muy agradable.

En los días siguientes, ella descubrió que tal vez la atracción que sentía no era buena pero pues, qué más da,  ya no tenía nada más que perder, era libre.

Los encuentros nos esperan pero la mayoría de las veces evitamos que sucedan.

Los cuerpos aprenden a hablar el lenguaje del alma, ese que se llama sexo.

Todos sabemos amar, pues hemos nacido con ese don. Algunas personas lo practican naturalmente bien, pero la mayoría tiene que re aprender y recordar cómo es que se ama.

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