lunes, 11 de marzo de 2013

4to REPORTE DE LECTURA


Por la experiencia que tuvo decidió ir a buscar trabajo, en Rue de Berne, al sitio que se dirigió llevaba por nombre Copacabana; un lugar que se componía de una serie de mesas, una esquina con una especie de pista de baile y algunos sofás arrimados a las paredes.

María no tenía experiencia en este tipo de trabajo, ella hablo con una de las chicas que ya estaba trabajando en el lugar. Y le expuso que era muy simple el trabajo siempre y cuando obedeciera las 3 reglas: 1ra no te enamores con nadie con quien trabajas o haces el amor, 2da no creas en las promesas y cobra siempre por adelantado y 3ra no tomes drogas. Y empieza hoy mismo.

El dueño fue directo al grano y le pregunto sobre su ropa interior, ella pensó que  como iba resultaría provocativo, sin embargo no resulto así, de modo que le dijo que la quería con unas braguitas negras, sujetador y medias panty.

Y el precio por su cuerpo seria de trescientos cincuenta francos, ella quería ganar más. Sin embargo el lugar en el que estaría trabajando era uno de los más caros.

Ella no entendía las razones de porque sus compañeras habían elegido el mismo trabajo. Mientras que una chica comento: la prostitución es un negocio diferente de los demás, la que empieza gana más, la que tiene experiencia gana menos. Finge siempre que eres una novata.
Otra chica llamada Nyah le dio el consejo de: gemir en el momento  del orgasmo, lo que permite que tu cliente te sea fiel y a su vez te lleves una propina extra por la satisfacción.

María dedujo por los trescientos cincuenta francos y en cuanto al tiempo que eran 45 minutos. Si descotamos el tiempo en quitarse la ropa, ensayar alguna falsa caricia, hablar de algo trivial, vestirse, reduciremos este tiempo a once minutos de sexo.

Once minutos. El mundo giraba en  torno a algo que duraba 11 minutos.

Clasifico a los hombres en tres tipos: los Terminator, que entraban oliendo a bebida, fingían que no miraban a nadie pero creían que todo el mundo los miraba, bailaban un poco e iban directos al asunto del hotel. Los Pretry Woman, que pretendían ser elegantes, amables cariñosos, como si el mundo dependiese de su bondad para volver a su sitio; eran dulces al principio e inseguros cuando llegaban al hotel y más exigentes que los Terminators. Y finalmente, los Padrinos, que trataban el cuerpo de una mujer como si fuera una mercancía. Eran los mas auténticos, bailaban, charlaban, no dejaban propina, sabían lo que estaban comprando y cuanto valía, eran los únicos en conocer la palabra aventura.

El ser humano puede soportar una semana de sed, dos semanas de hambre, muchos años sin techo pero no puede soportar una soledad.

La libertad solo existe cuando está presente. Aquel que se entrega totalmente, que se siente libre, ama a máximo. Y el que ama al máximo se siente libre.

La verdadera experiencia de la libertad es: tener lo más importante del mundo sin poseerlo.

En el amor, nadie puede machacar a nadie; cada uno de nosotros es responsable de lo que siente, y no podemos culpar al otro por eso.

Una vez mas María conoció a otro hombre esta vez se trataría de un pintor….

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