domingo, 5 de mayo de 2013

primer reporte de lectura EL MONJE QUE VENDIÓ SU FERRARI


Robin S. Sharma
EL MONJE QUE VENDIÓ SU FERRARI
                                                      Una fabula espiritual            
Capítulo I. “El despertar”

Se trata de Julián Mantle, a la mitad de un juzgado en el tribunal, ahí se encontraba derrumbado como un pequeño niño indefenso con el deseo de sobrevivir.
Julián era un hombre duro, dinámico y siempre dispuesto a trabajar dieciocho horas diarias para alcanzar el éxito que según él era su destino.
El era un gran abogado y su forma de trabajar en los tribunales era ya una leyenda.
Egresado de Harvard, y con una gran fortuna, tenía todo lo que un gran abogado pudiera desear.
A sus 53 años, Julián tenía aspecto de septuagenario. Su rostro era un mar de arrugas, un tributo nada glorioso a su implacable enfoque existencial en general y al tremendo estrés de su vida privada.
Entonces ocurrió el ataque cardiaco devolvió a la tierra al divino Julián y lo asocio de nuevo a su calidad de mortal.

Capítulo II. “El visitante misterioso”
En una reunión urgente y el primero en llegar fue el viejo Harding; se dio a conocer la noticia de Julián había sufrido un ataque mientras presentaba el caso de Air Atlantic ante el tribunal; así mismo se dio a conocer que había decidido abandonar el bufete y renunciar al ejercicio de su profesión. Lo que implicaba que no volvería a trabajar.
Eso sucedió hace ya tres años. Lo último que se supo de Julián es que se había ido a la India. Según uno de los socios del bufete.
En un día espantoso John otro abogado,  su talentosa ayudante Genevieve, le aviso que tenía una visita urgente, y que no se retiraría hasta hablar con él. Como ya casi estaba con un pie afuera, no quería recibir a nadie más, pensó en llamar a seguridad, por otro lado estaba pensando si se trataría de algún familiar de algunos de sus clientes.
Pero cuando lo vio entrar se trataría de un hombre risueño de unos 35 años. Era alto, delgado y musculoso, e irradiaba vitalidad y energía.
Tras un largo momento de incomodo silencio y una mirada penetrante. Se dio cuenta de que se trataba de Julián Mantle.

No hay comentarios:

Publicar un comentario