Y
así fueron pasando los años de su adolescencia de María. Cada vez más guapa,
salió con uno y con otro hombre. Y en
una de estas citas perdió su virginidad.
Cumplió
19 años, y concluyo la secundaria, encontró un empleo en una tienda de tejidos
y su jefe se enamoro de ella; sin embargo María a esta edad ya sabía cómo
manipular a un hombre, sin ser usada.
A su
vez ella era consciente de su belleza; aunque siempre olvidaba los consejos que
le había dado su madre, aunque uno que no se le salía de la cabeza era “Hija
mía la belleza no dura”. Así que mantuvo una relación con su jefe, lo que
tradujo a un aumento de sueldo, además de una comisión por trabajar horas
extras. Trabajo 24 meses sin parar, ahorro dinero para unas vacaciones en la
ciudad de sus sueños “Rio de Janeiro”.
Su
jefe se apunto para acompañarla y pagarle todos su gastos, sin embargo ella le
mintió y puso varias excusas para que no la acompañara.
María
viajo 48 horas en autobús y al llegar se hospedo en un hotel de 5ta categoría
de Copacabana, saco un biquini de sus maletas y se metió al mar aunque
muriéndose de vergüenza.
Se
le acercaron diferentes personas, vendedores y algunos hombres, uno de ellos no
hablaba portugués y le ofreció un coco; intercambio muy pocas palabras con
ella, sonreía y ella le devolvía la sonrisa, sin embargo el hombre entendía muy
poco y decidió ir a buscar un intérprete.
El
interprete se presento como asesor del extranjero y agente de seguridad del
hotel en el que este se hospedaba. Él le menciono que ese hombre era un
importante empresario artístico, y ah vendido a descubrir nuevos talentos para
trabajar en Europa, la envolvió diciéndole maravillas de él y hablándole
maravilla de la ciudad.
No
pudo dormir, por que soñó que todo era un sueño sin duda no era así.
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